
A ver, seamos honestos, es una forma fácil y relativamente barata de ver preciosos animales que sólo veríamos en Discovery Channel, pero uno (entiéndase "uno" por "al menos yo") no puede pasear por este zoo hiperrealista sin evitar pensar "no deja de ser un zoo"; pero bueno, no me voy a mentir, la idea mola y es lo mejor que se puede tener en una urbe para disfrutar de estos bichejos, los cuales gozan de una relativa libertad y comen caliente todos los días.



Como soy de los de amortizar las cosas me compré una entrada anual Berde! (sí, Berde, de juntar Bioparc y Verde, cutre, sí) que se amortiza con dos viajes.

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